Síndrome de piernas inquietas

Síndrome de las piernas inquietas: descripción general y hechos

El síndrome de las piernas inquietas es un trastorno neurológico del sueño que le provoca una necesidad imperiosa de mover las piernas. El síndrome de las piernas inquietas dificulta que se sienta lo suficientemente cómodo para conciliar el sueño. Los síntomas suelen empeorar por la noche. La sensación es difícil de describir para algunas personas. Es posible que se acueste y comience a sentir ardor o picazón dentro de las piernas. Si mueve las piernas o se levanta y camina, estos síntomas pueden desaparecer. La incomodidad puede regresar cuando vuelva a intentar dormir.

En algunos casos de síndrome de piernas inquietas, es posible que tenga problemas para permanecer sentado durante largos períodos de tiempo. Los viajes largos en automóvil o en avión pueden resultar difíciles.

Muchas personas esperan años para buscar tratamiento porque no lo ven como una preocupación seria. Si no se trata, puede notar que sus síntomas se vuelven más frecuentes y severos.

El síndrome de piernas inquietas puede hacer que duerma menos horas cada noche. Muchas personas con casos graves duermen menos de cinco horas por noche. Los casos más leves no perturban tanto su sueño, aunque el sueño puede ser de peor calidad.

La pérdida de sueño acumulada por el síndrome de las piernas inquietas puede provocarle un sueño excesivo durante el día, irritarlo y dificultar la concentración. Esto puede tener un gran impacto en su vida personal y profesional. Las personas con síndrome de piernas inquietas tienen más probabilidades de tener depresión o ansiedad.

El síndrome de piernas inquietas casi siempre se puede controlar con medicamentos y una serie de cambios en el estilo de vida.

La mayoría de las personas desarrollan el síndrome de las piernas inquietas después de los 45 años. Las mujeres tienen casi el doble de probabilidades que los hombres de desarrollar el trastorno. Si tiene un familiar con síndrome de piernas inquietas, es más probable que desarrolle los síntomas antes de los 45 años. Más de la mitad de las personas con síndrome de piernas inquietas tienen un patrón en su familia, ya que el riesgo es aproximadamente de tres a seis veces mayor.

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